"El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror".
...Es sentir como el primer día de clases, es como romper un vidrio, es como sacarse la primera mala nota, es como decirle a tus papás que estás pololeando, es como esperar el resultado de una postulación, es como no querer llegar a ese momento con tu pololo, es como no poder decir que no, es como someterse, es como lo que estoy sintiendo,...
-Es como querer escapar, pero no del lugar...del cuerpo, y ser intangible, invisible, insensible, "in-dañable"-.
sábado, 19 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Hola
Hola, me llamo Lorena y me gusta mirar a la gente a los ojos cuando las miro por primera vez, cuando recién las conozco, a años de conocerlas, cada vez que me hablan, y cunado no, también, y es que...Son pocas las cosas, tan especiales, tan sinceras, tan cómplices...
No quiero cambiar un mirada sincera, por una mirada coqueta, no voy a hacerlo.
Esa no soy yo.
Y es que este mundo esta cada vez más falso, mas clonado, más robótico, la gente, cada vez más modelada, y después se cuestionan el por qué de las rupturas amorosas, de las amistades fallidas, de las ilusiones lastimadas.
Llega el momento en el que no existen más mentiras, más engaños, el instante en el que aflora la verdad, verdad que no a todos les gusta, verdad que te hace especial, verdad que gusta a alguien en el mundo, verdad que ha sido disimulada, verdad que te ofrecía felicidad, mentira que... ya sabes.
Por eso digo NO, no voy a cambiar mi mirada "intimidante" (si tienes algo que esconder, claro está, lo será) por una mirada coqueta.
Hola me llamo Lorena.¿Y tú?.
No quiero cambiar un mirada sincera, por una mirada coqueta, no voy a hacerlo.
Esa no soy yo.
Y es que este mundo esta cada vez más falso, mas clonado, más robótico, la gente, cada vez más modelada, y después se cuestionan el por qué de las rupturas amorosas, de las amistades fallidas, de las ilusiones lastimadas.
Llega el momento en el que no existen más mentiras, más engaños, el instante en el que aflora la verdad, verdad que no a todos les gusta, verdad que te hace especial, verdad que gusta a alguien en el mundo, verdad que ha sido disimulada, verdad que te ofrecía felicidad, mentira que... ya sabes.
Por eso digo NO, no voy a cambiar mi mirada "intimidante" (si tienes algo que esconder, claro está, lo será) por una mirada coqueta.
Hola me llamo Lorena.¿Y tú?.
sábado, 12 de marzo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
Ser, o no ser...
- ¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe
- más dignamente optar el alma noble
- entre sufrir de la fortuna impía
- el porfiador rigor, o rebelarse
- contra un mar de desdichas, y afrontándolo
- desaparecer con ellas?
- Morir, dormir, no despertar más nunca,
- poder decir todo acabó; en un sueño
- sepultar para siempre los dolores
- del corazón, los mil y mil quebrantos
- que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
- concluir así! Morir... quedar dormidos...
- Dormir... tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo
- que detiene al mejor. Cuando del mundo
- no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
- vendrán en ese sueño de la muerte!
- ...
- Ser o no ser, la alternativa es esa!
- Si es a la luz de la razon mas digno
- sufrir los golpes y punzantes dardos
- de suerte horrenda, o terminar la lucha
- en guerra contra un pielago de males.
- Morir; dormir. No mas, y con un sueno
- pensar que conluyeron las congojas,
- los mil tormentos, de la carne herencia,
- debe termino ser apetecido.
- ...
- Ser o no ser... He ahí el dilema.
- ¿Qué es mejor para el alma,
- sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
- o levantarse en armas contra el océano del mal,
- y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir...
- Nada más; y decir así que con un sueño
- damos fin a las llagas del corazón
- y a todos los males, herencia de la carne,
- y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
- dormir... ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño
- de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán
- cuando despojados de ataduras mortales
- encontremos la paz?
- ...
- Ser o no ser, todo el problema es ése
- ¿qué es más noble al espíritu, sufrir
- golpes y dardos de la airada suerte,
- o tomar armas contra un mar de angustias
- y darles fin luchando?
- Morir; dormir; no más; y con un sueño
- dar fin a la congoja y sobresaltos
- que la carne heredó, consumación
- que se ha de desear. Morir, dormir,
- dormir, tal vez soñar: ese es el caso:
- porque el pensar que sueños trae la muerte
- ya desprendidos del mortal estorbo
- nos ha de contener. Ese respeto
- larga existencia presta a mi fortuna
- pues ¿quién sufriera el azotar del mundo
- o al opresor, la afrenta del soberbio,
- la hiel del huido amor, la tarda ley,
- la insolencia del cargo y los desprecios
- que al mérito le ofrece el hombre indigno,
- cuando por sí se diera su descanso
- con un simple estilete? ¿Quién querría
- lamentarse y sudar toda una vida,
- sin el temor de algo tras la muerte,
- esa ignota región de cuyos límites
- ninguno vuelve, que turba la mente,
- y hace nos soportar los males ciertos
- y no volar a otros ignorados?
- La conciencia nos vuelve así cobardes
- y así el matiz de la resolución
- desmaya el suave tinte de la idea
- y las empresas de rigor y empeño,
- ante el temor, su curso tuercen pronto,
- y dejan de tener nombre de acción...
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