sábado, 3 de octubre de 2009

"Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desartar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
(...)
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado."

Francisco de Quevedo, Amor constante más allá de la muerte.

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