Ahora que vuelvo a saborear tu deceso sofocante, me siento cada vez más sumergida en ese algo que me llama, logrando captar mi atención (además de tus ojos), aquellas hojas agonizantes, víctimas de tus nervios irreprochables, que te hacen sin duda el ser más sencíllamente adorable en todo el planeta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario